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• Deporte y comunidad como “escudo social” para alejar a jóvenes de riesgos.
• Domo y equipamiento policial: más convivencia, más presencia y respuesta.

Nombre de Dios empezó a cambiar el ánimo en sus colonias y comunidades con una jornada que mezcló obra pública, deporte y seguridad, pero sobre todo un mensaje político claro: cuando el gobierno aterriza infraestructura útil, la cohesión social se fortalece. En Las Trojes, la rehabilitación de la cancha de futbol 7 fue recibida como algo más que cemento y porterías; para madres y vecinos es una apuesta directa contra los “malos pasos”. María Eugenia Jiménez lo dijo sin rodeos: mantener a los muchachos ocupados también es una forma de cuidarlos.

La idea se repitió entre los propios habitantes. Leobardo Ayala lo resumió con una frase que funciona como diagnóstico social: la ociosidad abre la puerta a lo que no se debe, y el espacio deportivo se vuelve ventaja para bajar esos males. En tiempos donde la prevención suele quedarse en discursos, aquí la prevención se materializa en un lugar para convivir, entrenar y organizarse.

En la colonia Esperanza, el domo comunitario vino a corregir una deuda de abandono. Cecilia Batres celebró que ahora existe un sitio digno para reuniones escolares y actividades vecinales, un punto de encuentro que puede ordenar la vida comunitaria y darle identidad a la zona. Y en paralelo, el reforzamiento en seguridad se tradujo en presencia: una patrulla y uniformes que, según Lucía Nájera, elevan la confianza y la tranquilidad, al reconocer el respaldo de la presidenta municipal y del gobernador.

Desde dentro de la corporación, César Oziel Rueda Pérez explicó que el nuevo equipamiento no es adorno: significa capacidad real de respuesta, movilidad y elementos plenamente identificados para atender reportes. Así, la jornada cerró con una narrativa de “jalando parejo” entre gobierno y comunidad, llevando acciones que impactan directamente a las 33 comunidades del municipio.