• Ventas +73% y utilidad neta +94%: el “boom IA” sigue vivo.
• El 91% del dinero viene del músculo Data Center.
Nvidia volvió a marcar el ritmo del mercado. En su reporte del cuarto trimestre fiscal 2026, la compañía anunció ingresos por 68.1 mil millones de dólares, un salto anual de 73%, y una utilidad neta de 43 mil millones, 94% arriba. Con la bolsa ya cerrada, el papel reaccionó con un brinco de hasta 4% en operaciones posteriores, en un movimiento que funciona como termómetro para toda la narrativa de la inteligencia artificial: si Nvidia no se enfría, el entusiasmo tampoco.
El dato que explica el “por qué” es brutal por concentración: el negocio de Data Center (chips y equipo de red para IA y nube) dejó 62.3 mil millones, más de 91% del total trimestral. Es decir, Nvidia ya no se comporta como una empresa de semiconductores “diversificada”, sino como el proveedor central del capex de IA de los grandes hyperscalers y las empresas que están montando infraestructura de cómputo acelerado. Por eso el informe “brilla” incluso sin marketing: la demanda está donde están los presupuestos.
Pero el mismo número que impresiona también prende focos rojos. Cuando nueve de cada diez dólares dependen del ciclo de inversión en IA, la pregunta ya no es si hay crecimiento, sino cuánto dura el apetito de gasto, quién lo financia y qué tanto se vuelve vulnerable a recortes, cambios tecnológicos o a que los clientes más grandes intenten sustituir con chips propios. Además, el mercado empieza a diferenciar entre “entrenar” modelos y “servir” modelos (inferencia): si la industria migra a arquitecturas más eficientes o a mezclas donde otros componentes ganan peso, el liderazgo de Nvidia tendría que defenderse no solo con potencia, sino con costo total, disponibilidad y ecosistema.
Nvidia, por ahora, respondió como se espera del líder: con números que superan pronósticos y con guía optimista hacia el siguiente trimestre (78 mil millones en ingresos proyectados), señalando que el ciclo sigue acelerado. El mercado compró el argumento, aunque con una condición implícita: mientras el gasto en IA siga siendo prioridad para la nube y las empresas, Nvidia seguirá siendo el “sismógrafo” que mueve al Nasdaq. Si esa prioridad se desacelera, el golpe no sería solo para una acción: sería para toda la tesis de la década.
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