Morgan Stanley y el consenso anticipan otro trimestre “casi perfecto”.
• Con valuación cercana a 4.7–4.8 billones, el reporte puede mover al mercado.
Nvidia reporta resultados este miércoles 25 de febrero de 2026 y el ambiente es de “evento macro”: no se trata solo de una emisora, sino del termómetro que el mercado usa para medir el pulso real de la economía de la IA. En la previa, el S&P 500 y el Nasdaq llegaron a máximos de dos semanas con el apetito por tecnología reactivado, precisamente por la expectativa de que Nvidia vuelva a entregar números de otra liga.
El dato que trae a todos en guardia es el que se repite en mesas de trading: Morgan Stanley ve una ruta a ingresos récord en torno a 72,000 millones de dólares, una cifra que encapsula la narrativa dominante: la “fábrica” de cómputo para IA sigue vendiendo todo lo que produce y, además, mantiene poder de precio. En paralelo, varios resúmenes de mercado ubican a Nvidia como la compañía de mayor capitalización bursátil del mundo, alrededor de 4.7–4.8 billones de dólares, un tamaño que vuelve cualquier sorpresa (para bien o para mal) un golpe directo al sentimiento del mercado.
Hay un matiz clave: aun con el entusiasmo, el listón está peligrosamente alto. Investopedia recoge estimaciones de Wall Street que apuntan a ingresos trimestrales récord cercanos a 66,200 millones de dólares y utilidades ajustadas por acción alrededor de 1.53, lo que mantiene la conversación en “beat & raise” (superar expectativas y elevar guía) como condición mínima para evitar castigo. Es decir, hoy no basta con salir “bien”: el mercado suele exigir una ejecución impecable, expansión de márgenes y, sobre todo, guía convincente.
El contexto competitivo también mete ruido. Barron’s reportó que, en la antesala, una noticia sobre AMD y Meta sacudió el tablero y reavivó la pregunta incómoda: ¿cuánto tiempo podrá Nvidia sostener su dominio cuando el gasto de clientes grandes empiece a migrar de entrenamiento hacia inferencia, y cuando los compradores diversifiquen proveedores? Aun así, varios analistas citados mantuvieron posturas alcistas y repitieron la misma tesis: la demanda de infraestructura de IA sigue fuerte, con Amazon, Google, Microsoft y Meta como anclas del ciclo.
De ahí sale la lectura que hoy se juega Nvidia: mientras otras mega tecnológicas enfrentan presión por valuación en medio de dudas sobre el retorno del capex de IA, Nvidia aparece como la excepción que “sigue subiendo” porque monetiza de forma inmediata el boom: vende los chips y la plataforma que habilitan ese gasto. Reuters, por ejemplo, menciona que el mercado observa el tema de capex de Big Tech y la expectativa de movimientos en torno al reporte, con volatilidad implícita moderada, pero suficiente para mover índices completos.
El ángulo fino para leer el reporte no está solo en “ingresos y EPS”, sino en tres puntos: 1) guía (qué tan agresivo se ve el siguiente trimestre), 2) márgenes (si los costos de nuevas plataformas presionan o si el mix mejora), y 3) señales de demanda (backlog, tiempos de entrega, comentarios sobre capacidad). Si Nvidia confirma el ritmo, el mercado probablemente lo tomará como validación de que la ola de IA todavía está en fase de expansión. Si decepciona, el golpe será narrativo: no porque “la IA se acabe”, sino porque una acción con ese tamaño y ese nivel de expectativas puede re-pricing el sector entero en minutos.