La posibilidad de que Estados Unidos considere en privado salir del Tratado entre Estados Unidos, Canadá y México —conocido como Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC/USMCA)— tendría implicaciones económicas, políticas y geoestratégicas de gran calado.
Desde el punto de vista económico, una salida unilateral implicaría regresar a esquemas arancelarios bajo reglas de la OMC, encareciendo exportaciones clave, especialmente en sectores integrados como el automotriz, agroindustrial, electrónico y manufacturero. La región de Norteamérica funciona hoy como una plataforma productiva integrada; romper el acuerdo no solo afectaría a México y Canadá, sino también a cadenas de suministro estadounidenses que dependen de componentes y manufactura transfronteriza.
En el plano político, una decisión de esta naturaleza enviaría una señal de incertidumbre a los mercados. El T-MEC no es únicamente un tratado comercial; es un marco de certidumbre jurídica para inversiones, reglas laborales, propiedad intelectual y mecanismos de solución de controversias. Cualquier insinuación de salida podría impactar tipo de cambio, flujos de inversión extranjera directa y decisiones de relocalización industrial (nearshoring).
Estratégicamente, Estados Unidos perdería una herramienta clave frente a la competencia global, particularmente frente a Asia. Norteamérica, como bloque, compite por atraer capital productivo. Debilitar el tratado podría fragmentar esa posición conjunta y abrir espacios a otros polos económicos.
En términos reales, salir del acuerdo no es un proceso inmediato ni sencillo. Requiere notificaciones formales y periodos establecidos en el propio tratado, además de enfrentar resistencia empresarial y legislativa dentro del mismo Estados Unidos, donde múltiples sectores industriales dependen directamente del comercio regional.
Más que una ruptura inmediata, este tipo de escenarios suelen utilizarse como herramienta de presión en renegociaciones o ajustes específicos. Sin embargo, el simple hecho de plantearlo introduce volatilidad en una región que hoy basa gran parte de su competitividad en la integración económica.