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Si México no logra encaminar su déficit fiscal hacia un nivel cercano al 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB), podría enfrentar un ajuste a la baja en su calificación crediticia por parte de al menos dos agencias internacionales, advirtió el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF). El organismo alertó que mantener un desequilibrio mayor al considerado prudente incrementa la presión sobre la deuda pública y deteriora la percepción de riesgo soberano.

Al cierre de 2025, los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), que representan la medición más amplia del déficit fiscal, se ubicaron en 4.3% del PIB sin contemplar los apoyos extraordinarios a Petróleos Mexicanos (Pemex), y en 4.8% al incluirlos —sin considerar la emisión de instrumentos como los P-Caps—. Estas cifras superan con amplitud el 3.9% previsto originalmente en el paquete económico, lo que evidencia un desvío respecto a la trayectoria fiscal estimada.

Aunque los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) 2026 plantean un techo de 4.1% para los RFSP, especialistas consideran que ese nivel seguiría siendo elevado frente al umbral de 3.5%, el cual permitiría estabilizar la razón deuda/PIB y enviar una señal de disciplina fiscal a los mercados. De no lograrse una consolidación más agresiva, el riesgo de una revisión negativa en la nota soberana podría materializarse, encareciendo el costo de financiamiento para el País y reduciendo el margen de maniobra presupuestal en los próximos años.