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Bitcoin está cerrando febrero de 2026 con una señal de alarma conocida: un retroceso de más de 19% en el mes, lo que lo encamina a su peor desempeño mensual desde junio de 2022, cuando el ecosistema cripto se fracturó por dentro tras la implosión de TerraUSD y la cadena de quiebras que siguió. La cifra importa por el tamaño, pero sobre todo por el recuerdo: cuando el mercado vuelve a pronunciar “peor mes desde 2022”, lo que realmente vuelve es el miedo a que un ajuste de precio se convierta en ajuste de credibilidad (Bloomberg Línea, 2026).

La diferencia es que hoy no parece una crisis “doméstica” del cripto-sistema, sino un castigo típico de ciclo: liquidez más exigente, apetito de riesgo más frágil y un entorno donde cualquier sobresalto macro puede empujar a los inversionistas a recortar exposición en activos volátiles. En esa lectura, bitcoin se comporta menos como refugio y más como termómetro: cuando el mercado se pone tenso, baja primero lo que es más difícil de defender en un comité de inversión. En días recientes, el precio llegó a rozar la zona de US$62,700–US$63,000, mientras el debate en mercados se recargaba hacia incertidumbre comercial y riesgo global (Bloomberg Línea, 2026; Barron’s, 2026).

El punto fino está en la “calidad” de la caída. El desplome de 2022 fue el retrato de un exceso estructural: apalancamiento, promesas de rendimiento, ingeniería financiera y contagio. El de 2026 se parece más a una depuración de narrativa: el mercado está preguntando qué es bitcoin cuando deja de subir. ¿Cobertura? ¿Activo tecnológico? ¿Reserva alternativa? ¿O simplemente el instrumento más líquido para expresar optimismo —y pesimismo— en el margen? Esa discusión se siente también en el frente institucional: reportes recientes apuntan a salidas relevantes de ETFs spot de bitcoin en EE.UU. durante 2026, consistentes con un posicionamiento más defensivo (MarketWatch, 2026).

Aquí es donde la comparación con 2022 se vuelve útil, pero peligrosa. Útil, porque recuerda que los shocks de confianza existen. Peligrosa, porque induce a buscar el mismo “cisne negro” aunque el mercado esté respondiendo a un guion distinto. El riesgo real para bitcoin no es solo caer; es caer sin un relato convincente que explique por qué debería recuperarse rápido. Y cuando el relato se adelgaza, el precio deja de ser un número para convertirse en un referéndum.

Referencias (APA)

Barron’s. (2026, 24 de febrero). Bitcoin Price Fell Below $65,000. Why Trump Tariff Turmoil Is Crushing Cryptos.

Bloomberg Línea. (2026, 24 de febrero). Bitcoin se encamina a su peor mes desde el criptocolapso de junio de 2022.